Barcelona: Hotel Juan Carlos I

 

ferraterhotelexterior.jpgSólo algunos hoteles reflejan la ciudad que estamos visitando. El hotel Juan Carlos I, realizado por el arquitecto Carlos Ferrater merece ser visitado aunque solo sea para contemplar su asombroso interior ambiguo con la ciudad de Barcelona.

Este hotel posee un primer cerramiento, que se construye mediante unas cornisas de hormigón y unas barandillas realizadas en dos planos: unos de vidrio y otro de elementos de aluminio fundido, que manteniendo su calidad diáfana y cristalina, solucionan problemas como el vértigo, la limpieza, el mantenimiento y el recambio de sus distintas piezas. Dos ranuras corridas, una de iluminación y la otra para la inyección del aire presuriza los pasillos, completan esta primera membrana.

hotelferraterinterior.jpgEsta fachada se complementa con la interior, que cierra las habitaciones, formada por las superficies elípticas que cierran los baños, recubiertas de láminas curvas de aulocobond y los pilares cilíndricos forrados en palma de caoba de igual sección en toda su altura, que recogen las entradas de las habitaciones. Entre estas dos superficies, los corredores van variando su sección consiguiendo privatizar y reunir las visuales desde el vestíbulo inferior. Se independizan las entradas y se obtienen visiones sesgadas del espacio central, al tiempo que se ofrecen las vistas sobre la ciudad y las montañas a través de la gran vidriera orientada al Norte por la cual se consigue la iluminación del espacio.

La vidriera se rigidiza con dos quiebros y absorbe los esfuerzos del viento mediante unos nervios horizontales. Un conjunto de perfiles metálicos mixtos construyen los distintos nudos albergando en sus pliegues la carpintería estructural que soporta los vidrios. Esta vidriera y las aberturas entre las cubiertas iluminan con luz de norte el vestíbulo, haciendo innecesaria la luz artificial durante el día. Ello hace que la percepción espacial sea inversa de día que de noche. De día el espacio se vuelca sobre el exterior acentuando la luz natural, las facetas, las aristas, y los planos De noche el proceso se invierte, el espacio se cierra sobre sí mismo, la luz artificial remarca y resigue las líneas y las cristalera, que en parte refleja el interior, dejando ver a través de ella las luces emblemáticas de la ciudad: la torre de comunicaciones, el Tibidabo, la Diagonal, edificios representativos.

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Bibliografía.- Carlos Ferrater, office of architecture in Barcelona. Editorial Manel Padura.

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